martes, 8 de diciembre de 2015

Una no residencia

De alguna manera siempre sospeché que todo lo que hacía era una excusa para otra cosa, quizá por eso nunca tomé muy en serio al mundo y me ha gustado andar por la periferia de la periferia. 
Pero hoy sucede más que nunca. Y doy sentido a aquello que apenas vislumbraba hace unos años atrás desde mi estudio en el medio de una manzana de mi querido almagro sensible ...

Acá los talleres son residencias y aparecen personas que me van modificando y a las que voy modificando. Una sinergia maravillosa que nos permite vivir más allá de los propios límites. 
Nada sabemos del futuro y me canso de repetirlo ( en principio para mi misma ), sé que de toda situación por más dolorosa que sea podemos ser arrojados a algo mejor, mucho mejor; hay que animarse, entregarse y atravesarla sin resistencia. Qué difícil es cuando en el ojo de la tormenta estamos! Y bueh, ahí el desafío.

Ayer compartí mi día con tres residentes que, atraídas por el cuarzo, decidieron volver. Los planes que no se cumplieron, los imprevistos y novedades más un hecho doloroso y horrible estuvieron cerca de otro hermoso y fundacional. Y en un día parece que se explicó la vida. 

No creo que las cosas pasan por algo o que las cosas tiene su sentido porque estoy segura que nada lo tiene a priori, porque esa es nuestra tarea. Si nos dejamos llevar por el fluir de la vida experimentaremos sentidos profundos y tendremos un buen vivir con dolores e infortunios incluidos. 
La vida con su energía nos guía y nosotros interpretamos.

Y así, una vez más , pero ya lejos de Almagro sensible, se construye una red de personas que juntas reflexionan, hacen, producen y comparten pensamiento. Y yo miro, sorprendida y agradecida. Y continúo. 




1 comentario:

Amanda dijo...

No sé mucho que decir, porque creo que ya lo dijiste todo. Entonces, emocionada digo: gracias Lu! =D