sábado, 14 de mayo de 2016

Día uno

Llegué a donde ya estoy un poco tarde, por culpa de alguna demora que no supe manejar. Igual eso no importó. Particularmente no esperaba un gran recibimiento, me estaba esperando sin demasiada expectativa: mi proyecto presentado era ambiguo y mal explicado era notoria la falta de ganas de redactar y acomodar eso del statment . En realidad sucede que mi statment actual se reduce a un simple enunciado que me da un poco de pudor revelar.

La tarea del día de hoy es diseñar y planear cómo trabajar. Una espacie de orden elegido que nos permita hacer algo y no otra cosa. Pienso pero me dedico a dar vueltas, en esas vueltas está presente lo que quiero hacer, esas vueltas me sirven para que decante lo que sí y lo que no, dar vueltas no es no querer enfrentarse con las cosas, en este caso dar vueltas me ayuda a ver las cosas de diferentes puntos, moviendo el cuerpo, despejando la mente, haciendo cosas simples y banales llega lo importante. Así que desayuno mirando mis mails y mirando cosas de mediana importancia, limpio el escritorio lo despejo de cosas y me detengo en el piso, observo que la madera necesita una buena pasada de cera y me aboco a ello.

Para el mediodía había ya comida en abundancia, pizza y carne, cerveza y vino. Comí y bebí sin problemas y conversamos del arte, del hacer y ser. Se cortó leña y me escuché decir por ahí que no tengo ningún tipo de problemas y que ese es uno de mis problemas más grandes, me incomoda tanto a veces que salgo (o entro) a buscarme alguno. En un almuerzo pueden caber meses de terapia.

Después seguir con lo que se planeó pero sin evadirse de lo que sucede alrededor. Cómo articular el hacer propio, el trabajo para "mí" con lo que pasa al lado de una. Fácil, con una idea clara en la cabeza y sabiendo que toda nuestra energía está allí es posible deambular por los temas y actividades más diversos. Prueben , sino.

Acomodé mis proyectos e ideas con los que quiero trabajar y recupero de algún modo algo de esos días pasados cuando todo era más acá que allá.
Llega el momento de las empanadas árabes y confirmo como me han dicho ya varios residentes pasados que aquí se come mucho y bien.
Y ahora dormir.



No hay comentarios: